Sufrías de pequeña por tener que trabajar en lugar de ir a jugar. Sufrías de adulta para poder criar a tus hijos, atender a tu esposo y ayudar en los trabajos que podías para ganar dinero. Sufriste en tu vejez por ver que ni el dinero que con tanto esfuerzo habías acumulado, ni las palabras amables y atentas, pudieron acercar tu más preciado tesoro cuando los necesitabas.
Sí, efectivamente, hablo de tus hijos.
Recuerdo perfectamente cuando me decías: "¿Dónde están mis hijos? Me siento sola, ¿porqué no vienen a verme?", y yo te respondía "pero abuela, nos tiene a nosotros tres, y entre mi madre, mi padre y yo, que soy su nieta, hacemos una familia que la quiere, ¿no es suficiente?"
Pero tu callabas y bajabas la vista.
Pero todo esto cambió la semana pasada, tomaste una decisión, querías morir. Pero no de cualquier forma, tu querías morir feliz. Olvidaste al mundo exterior, a partir de este momento solo existíamos nosotros para ti. Y cuando nos acercábamos cada rato a verte, nos regalabas una gran sonrisa, una sonrisa inmensa, de esas que se extienden de oreja a oreja y dejan al descubierto todos los dientes. Pero a pesar de alcanzar la felicidad, dejaste de comer, te negabas a recibir ni siquiera una cucharada más.
Y de esta forma pasaste tus últimos días, feliz, consciente, en paz.
Esta mañana me he levantado con un mal presentimiento, sabía que podía llegar tarde para volver a verte. Corrí hacía tu soleada habitación, allí estaba mi madre, haciéndote compañía desde una silla que estaba al lado de tu camita. Perdóname, no me atreví a entrar en el cuarto, no quería llevarme un susto, no quería empañar tu recuerdo con una última mirada, ya que sabía que no volvería a verte. Era una sensación muy extraña la que me decía que ya te ibas, que tal vez ya no estuvieras. Te estabas marchando en paz como si te estiraran delicadamente hacía arriba, hacia el cielo, sin ninguna convulsión , ni ningún grito. Solo fue un deslizamiento hacia el exterior,... terminaste tu misión aquí y te fuiste a un mejor sitio dejando ese cuerpo abandonado. Dejando en todos nosotros un gran vacío, el vacío de un alma que voló hacia su creador en una cálida mañana de otoño en el año 2011.
No hay comentarios:
Publicar un comentario