Me gusta sentir el suelo pedregoso bajo mis pies, en el que nunca sabes que sucederá a cada paso.
Me gusta hundir mi cabeza en el cojín sabiendo que a la mañana siguiente no me tendré que levantar temprano.
Me gusta desconectar del mundo externo y sumergirme en los fantásticos universos de los libros.
Me gusta sentir el dulce abrazo del Sol cuando calienta en primavera, irradiando su luz en todo nuestro planeta.
Me gusta escribir con mi reluciente pluma sin pensar en lo que pongo y ver como, poco a poco, un relato o reflexión va cogiendo forma.
Me gusta sentir bajo mi cuerpo el galope incesante de un desbocado caballo que va recorriendo campos, rumbo a lo desconocido.
Me gusta ser una viajera solitaria, segura de mí misma, que va conociendo culturas y naciones, abriendo así su perspectiva.
Me gusta cuidar de los niños pequeños ya que aprendo de su inocencia, más que de los sabelotodos de algunos adultos.
Me gusta patinar suavemente sobre el gélido hielo, sintiendo esa indescriptible sensación que se tiene al deslizarse sin miedo alguno por la pista.
Me gusta experimentar aunque sea por unos días, la vida rural, llena de experiencias con la naturaleza inolvidables.
No hay comentarios:
Publicar un comentario