Esta selecta gente es maravillosa, ya que puedes hablar con ellas de tus problemas sabiendo que ellos te ayudarán, puedes apoyarles cuando les hace falta, conversar durante horas sobre temas que os gustan a ambos. Para mí esto es un bien preciado aunque escaso, dicho en otras palabras, están en especie de extinción.
Las personas con buen corazón, por desgracia no abundan en esta sociedad y cuando has encontrado alguna, la felicidad es inmensa, porque ya tienes en quien confiar, has encontrado un amigo del alma, un compañero en el viaje de la vida.
El problema viene cuando estas personas ocasionalmente confunden amistad con amor, y aquí viene el lío, ya que tu quieres estar con él porqué te lo pasas genial y aprendes mucho, y él cree que lo que buscas es algo más. En este momento llega un punto crítico que es el que normalmente acaba con todo ya que te sientes obligada a poner distancia para evitar jugar con los sentimientos de esa persona, pero al mismo tiempo necesitas tenerla a tu lado para consultar tus dudas y reflexionar juntos. Esta es la parte que más me molesta de las amistades ya que a la que te descuidas se transforma en amor no correspondido que arrasa con todo lo vivido anteriormente transformando en un árido desierto emocional el antiguo vergel de felicidad.
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