Ayer entré en twitter, quería publicar algo interesante,... por casualidad entré en su cuenta, como siempre hacía para comprobar si había alguna novedad.
La vista por un momento se me cegó, todo me daba vueltas, un mareo infinito, solo interrumpido por el golpe de la cruda realidad.
No puede ser, me he equivocado, esto es una pesadilla, no puede estar pasando, es un sueño irreal,.. despierta, te has dormido, solo lo has soñado, LEVÁNTATE y ves a decirle que le quieres, háblale y verás como todo es mentira, esto solo ha sido una broma pesada.
La vista me dolía cada vez más, ver aquellas palabras dirigidas a otra que no era yo, palabras profundas de amor enfocadas a otra persona, enviadas con pasión, la pasión de los enamorados.
Mi mundo se destrozaba, se caía a trozos tan pequeños que no se podrían reconstruir, fragmentos que con tanto esfuerzo e ilusión habíamos juntado, formando una casa, la nuestra...
Todavía me pregunto ¿que ha pasado?, el porqué me persigue noche y día. Parecía todo tan transparente, que no entiendo como desapareció el Sol. Pero el Sol sigue tapado, envuelto en nubes de tristeza.
Nuestra historia no podía acabar así, no tan brusco, no ahora, no tan rápido, no así. La realidad estaba superando a la ficción por momentos y las emociones se me filtraban poco a poco, hasta en los sueños. Todos esos instantes, segundos, minutos, horas, días, meses, estaciones... un año culminado en su punto más alto, que ahora se desvanecía transformándose en nada. Y, cabe decir, que el vacío por sí mismo también duele.
Pero sigo sin entender qué es lo que ha pasado, ¿Porqué decía una cosa si sentía otra? ¿Y porqué si no lo sentía, lo escribía? ¿Que pasaba allá? ¿Qué había pasado entre ellos? ¿Porqué él no había resistido? ¿Qué sería de lo nuestro ahora? ¿Tan débil era nuestro compromiso? ¿Se le hacía la espera demasiado larga? ¿Cabía esperar esto? ¿Me comporté como una estúpida?
La verdad es la verdad, pero una cosa es descubrirla progresivamente y otra es un encuentro frontal, directo, violento y demoledor.
Ya se que nadie es perfecto, ni siquiera yo lo soy; pero hay defectos imperdonables, inconcebibles, imborrables... y ese era uno de ellos, desconocido hasta ahora para mí.
Este defecto, yo pensaba que solo les podía pasar a las demás parejas, que a mí nunca me podía pasar, que nunca sentiría su amargo gusto sobre mi piel; pero aquí estamos, viendo lo invisible, escuchando los silencios de un amor destruido, contando sin palabras las emociones, llorando sin lágrimas las derrotas, viendo como pasan los días, como cambian las horas.
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