5252, fecha de separación, de rotura de un pueblo, el
nuestro, el pueblo judío.
Con la firma del Decreto de Expulsión de 1492 (5252 en el calendario judío) se abrió la brecha entre los que se fueron y los que se quedaron; estos últimos, intentaron guardar sus costumbres a pesar del miedo de la sospecha, a pesar de la atenta mirada inquisitorial que buscaba únicamente su muerte. Los que se quedaron pagaron caro la decisión de quedarse y convertirse al catolicismo forzadamente. Lo pagaron caro porque se transformaron en los únicos guardianes de un testigo, que deberían pasar de generación en generación.
El tiempo pasó, pero la neshamá siguió viva, y ahora siente que es ya el tiempo del Mashiaj, siente la llamada del Shofar, desde la Tierra que fluye leche y mieL. Y busca volver, reencontrarse con su pueblo, retornar del largo exilio, tanto espiritual como físico.
Somos los Bnei Anusim, los Hijos de los Forzados. Forzados a perder la identidad o a mantenerla en secreto, forzados a acallar nuestras inquietudes, forzados a aceptar el yugo de los malvados, forzados a adoptar unas costumbres extrañas.... forzados.
Pero hoy, después de más de 500 años, estamos volviendo, regresamos a nuestra casa desandando la senda forzada que nuestros padres trazaron, esa que aún conserva sus huellas para que, los que tengamos la fuerza necesaria, regresemos a nuestras raíces, a nuestra esencia, a nuestro pueblo.
Hoy es el momento de que esas dos fracciones se reúnan, y que podamos afirmar con indescriptible emoción y alegría: Am Israel Jay
Ya que, mientras exista la separación entre los que se fueron y los que se quedaron, un color del abanico de las muchas corrientes religiosas que existen en el judaísmo, le faltará todavía a nuestro pueblo.
"Mientras en lo íntimo de nuestro ser,
palpite el alma judía
y en dirección al oriente,
nuestros ojos a Tsion anhelen,
entonces nuestra esperanza no estará perdida..."
No, no está perdida nuestra esperanza porque nuestra alma sigue anhelando a Tsion, sigue deseando volver al seno de nuestro pueblo. Por ello podemos hoy decir con gran emoción: Aquí estamos, vivos y ya volviendo a casa.
Ada Jana Pellicer Bisquert (17 años)
Anuncio con gran alegría que hago Alyiah hacia nuestra Tierra el 8 de Av. Lo que la Inquisición y el terror quiso apagar, sigue hoy brillando con fuerza incrementada. Este año, con el favor del Cielo, en Yerushalaim Habnuia.
Con la firma del Decreto de Expulsión de 1492 (5252 en el calendario judío) se abrió la brecha entre los que se fueron y los que se quedaron; estos últimos, intentaron guardar sus costumbres a pesar del miedo de la sospecha, a pesar de la atenta mirada inquisitorial que buscaba únicamente su muerte. Los que se quedaron pagaron caro la decisión de quedarse y convertirse al catolicismo forzadamente. Lo pagaron caro porque se transformaron en los únicos guardianes de un testigo, que deberían pasar de generación en generación.
El tiempo pasó, pero la neshamá siguió viva, y ahora siente que es ya el tiempo del Mashiaj, siente la llamada del Shofar, desde la Tierra que fluye leche y mieL. Y busca volver, reencontrarse con su pueblo, retornar del largo exilio, tanto espiritual como físico.
Somos los Bnei Anusim, los Hijos de los Forzados. Forzados a perder la identidad o a mantenerla en secreto, forzados a acallar nuestras inquietudes, forzados a aceptar el yugo de los malvados, forzados a adoptar unas costumbres extrañas.... forzados.
Pero hoy, después de más de 500 años, estamos volviendo, regresamos a nuestra casa desandando la senda forzada que nuestros padres trazaron, esa que aún conserva sus huellas para que, los que tengamos la fuerza necesaria, regresemos a nuestras raíces, a nuestra esencia, a nuestro pueblo.
Hoy es el momento de que esas dos fracciones se reúnan, y que podamos afirmar con indescriptible emoción y alegría: Am Israel Jay
Ya que, mientras exista la separación entre los que se fueron y los que se quedaron, un color del abanico de las muchas corrientes religiosas que existen en el judaísmo, le faltará todavía a nuestro pueblo.
"Mientras en lo íntimo de nuestro ser,
palpite el alma judía
y en dirección al oriente,
nuestros ojos a Tsion anhelen,
entonces nuestra esperanza no estará perdida..."
No, no está perdida nuestra esperanza porque nuestra alma sigue anhelando a Tsion, sigue deseando volver al seno de nuestro pueblo. Por ello podemos hoy decir con gran emoción: Aquí estamos, vivos y ya volviendo a casa.
Ada Jana Pellicer Bisquert (17 años)
Anuncio con gran alegría que hago Alyiah hacia nuestra Tierra el 8 de Av. Lo que la Inquisición y el terror quiso apagar, sigue hoy brillando con fuerza incrementada. Este año, con el favor del Cielo, en Yerushalaim Habnuia.
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